Cásate con una mujer más joven que tú.
Si algún día decides casarte, te aconsejo elegir a una mujer más joven que tú.
Una mujer joven, suele encontrarse en una etapa de la vida en la que todavía conserva la capacidad de sorprenderse, aprender, adaptarse y apostar por nuevos proyectos. Todavía tiene entusiasmo para vivir nuevas aventuras, construir una familia y acompañarte en el proceso de convertirte en el hombre que aspiras a ser.
A esa capacidad de adaptación yo la llamo maleabilidad. Todos los seres humanos tenemos cuando somos jóvenes mayor maleabilidad y la vamos perdiendo poco a poco con los años. Conforme envejecemos, nuestras costumbres se arraigan, nuestras ideas se endurecen y se vuelve más difícil cambiar.
Por eso, encontrar una persona de tu misma edad que aún conserve esa disposición para crecer junto a tí será cada vez más difícil. Por esa razón te recomiendo elijas una mujer más joven que tú.
Pregúntate entonces: ¿por qué empezar una vida con una mujer cuya visión del mundo ya está completamente definida, cuyas decepciones hayan apagado parte de su esperanza o cuyas experiencias la hayan vuelto inflexible? ¿Por qué elegir una compañera que vea tus sueños con escepticismo, cuando podrías compartir tu camino con una mujer que todavía tenga la ilusión de construir algo grande contigo?
No te digo esto porque las mujeres maduras carezcan de valor. Simplemente creo que, para un hombre joven con ambición y grandes proyectos, es más fácil construir un futuro con una mujer que aún está en una etapa de crecimiento y que desea recorrer ese camino a tu lado.
Recuerda también que el tiempo endurece a todos. A ellas y a nosotros. Por eso, procura conservar siempre la humildad y la capacidad de seguir aprendiendo, porque un hombre rígido tampoco es un buen compañero para ninguna mujer.
Una mujer joven, suele encontrarse en una etapa de la vida en la que todavía conserva la capacidad de sorprenderse, aprender, adaptarse y apostar por nuevos proyectos. Todavía tiene entusiasmo para vivir nuevas aventuras, construir una familia y acompañarte en el proceso de convertirte en el hombre que aspiras a ser.
A esa capacidad de adaptación yo la llamo maleabilidad. Todos los seres humanos tenemos cuando somos jóvenes mayor maleabilidad y la vamos perdiendo poco a poco con los años. Conforme envejecemos, nuestras costumbres se arraigan, nuestras ideas se endurecen y se vuelve más difícil cambiar.
Por eso, encontrar una persona de tu misma edad que aún conserve esa disposición para crecer junto a tí será cada vez más difícil. Por esa razón te recomiendo elijas una mujer más joven que tú.
Pregúntate entonces: ¿por qué empezar una vida con una mujer cuya visión del mundo ya está completamente definida, cuyas decepciones hayan apagado parte de su esperanza o cuyas experiencias la hayan vuelto inflexible? ¿Por qué elegir una compañera que vea tus sueños con escepticismo, cuando podrías compartir tu camino con una mujer que todavía tenga la ilusión de construir algo grande contigo?
No te digo esto porque las mujeres maduras carezcan de valor. Simplemente creo que, para un hombre joven con ambición y grandes proyectos, es más fácil construir un futuro con una mujer que aún está en una etapa de crecimiento y que desea recorrer ese camino a tu lado.
Recuerda también que el tiempo endurece a todos. A ellas y a nosotros. Por eso, procura conservar siempre la humildad y la capacidad de seguir aprendiendo, porque un hombre rígido tampoco es un buen compañero para ninguna mujer.