A la larga el corcho flota.

A la larga el corcho flota.
Si sumerges un tapón de corcho en el agua y lo sueltas, siempre intentará volver a la superficie. Puede encontrarse con obstáculos en el camino y tardar más en subir, pero inevitablemente lo hará.
En los negocios ocurre lo mismo. Hay empleados que buscarán de manera constante ascender dentro de la organización. Del mismo modo, hay clientes que intentarán encontrar brechas en tu sistema para aprovecharse de ellas.
Debes ser consciente de que esta fuerza existe y actúa de forma permanente dentro de cualquier negocio. Reconocerla te permite anticiparte, diseñar mejores procesos y tomar decisiones más inteligentes.

Letra de la canción:

Cae.
Se hunde.
Desaparece un momento.

Pero el obstáculo en el agua no lo derrota,
solo es una pausa en el camino inevitable hacia la luz.

Empujan.
Frenan.
Lo quieren abajo.

Pero incluso rodeado de corrientes contrarias,
algo invisible insiste en levantarlo otra vez.

Hay fuerzas que no negocian.
Hay destinos que no piden permiso.

El corcho flota.
Siempre regresa.
No importa el peso del mar.

Puedes hundirlo mil veces,
puedes ponerle cadenas de dudas,
pero su naturaleza siempre será flotar.

En oficinas.
En pasillos.
En sistemas perfectos en papel.

Siempre habrá alguien buscando la cima,
y siempre habrá grietas buscando ser encontradas por quien sabe mirar.

No es maldad.
No es suerte.
Es la presión natural del mundo real.

Si no diseñas pensando en la subida,
la subida diseñará el final de tu historia.

El corcho flota.
Siempre regresa.
Es ley sin firma ni juez.

Si entiendes esa corriente silenciosa,
construirás sistemas fuertes,
que se mantengan arriba.