Invita a 100 mujeres a una cita contigo.

Invita a 100 mujeres a una cita contigo.
La ansiedad que puedes tener al presentarte con una mujer que te guste irá disminuyendo conforme obtengas los rechazos.

Llegará un momento donde un rechazo adicional de esa mujer no te hará sentir preocupado. Es entonces cuando tu ansiedad habrá desvanecido, tu confianza habrá crecido y estarás listo para las grandes ligas en el amor y en los negocios.

Piensa que cuando una mujer rechaza tu propuesta, no te está rechazando a ti, sino a la propuesta en ese momento. Tú vales mucho.
Piensa que cuando te rechazan es una manera de saber si la mujer tiene o no una buena capacidad de detectar tu valía.

Letra de la canción:

Un compa me dijo:
“Si quieres perder el miedo…
invita a cien mujeres a salir.”
Yo dije:
“¿Cien? … va pues, que empiece el experimento.”

Salí a la calle con nervio en la suela,
corazón golpeando como tambora de escuela.
Vi a la primera, respiré profundo,
“¿Quieres salir?”… silencio de un segundo.
Me dijo que no, ni modo carnal,
mi ego hizo “crack” pero sigo igual.
Dos, tres, cuatro… sigo caminando,
si el miedo muerde, yo sigo invitando.

Y entendí algo en el camino:
el “no” no me rompe el destino.
Solo es la puerta que hoy no giró,
mañana hay otra… ¡y vámonos!

¡Cien, cien, cien!
¡Invita a cien!
Que el miedo se vaya también.
¡Cien, cien, cien!
¡Invita a cien!
Que el “no” no te tumbe el tren.
¡Cien, cien, cien!
¡Invita a cien!
La pena se rompe también.
¡Cien, cien, cien!
¡Invita a cien!
¡Invita otra vez!

Para la veinte ya estaba tranquilo,
para la treinta solté el estilo.
Para la cuarenta ya me reía,
esto parecía comedia del día.
Entendí la regla del juego real:
si alguien dice “no”, no es personal.
No rechazan lo que soy por dentro,
solo la idea… en ese momento.

Porque mi valor no depende del sí,
no lo decide nadie por mí.
Si no lo ven… ni modo también,
yo sigo firme como tren.

¡Cien, cien, cien!
¡Invita a cien!
Que el miedo se vaya también.
¡Cien, cien, cien!
¡Invita a cien!
Que el “no” no te tumbe el tren.
¡Cien, cien, cien!
¡Invita a cien!
La pena se rompe también.
¡Cien, cien, cien!
¡Invita a cien!
¡Invita otra vez!

Noventa invitaciones después…
ya caminaba como si nada.
Y entonces lo entendí:
esto no era para conquistar a cien mujeres…
Era para conquistar
mi propio miedo.

¡Cien, cien, cien!
¡Invita a cien!
Que el miedo se vaya también.
¡Cien, cien, cien!
¡Invita a cien!