Me dijeron desde niño
que el dolor se debe ocultar
que un hombre no se quiebra
aunque el mundo lo haga temblar.
Que la lágrima es debilidad
y que es mejor disimular
aprendí a hacerme el fuerte…
pero a costa de callar.
Fui juntando cada herida
sin aprender cómo soltar
cada golpe de la vida
lo guardé sin respirar.
Y ese nudo en el pecho
se volvió mi realidad
una cárcel sin ventanas…
que no me dejaba amar.
Pero hoy… ya no puedo más
este enorme peso me quiere ahogar
si llorar es caer…
prefiero caer y sanar
Que me juzgue quien me quiera juzgar
yo no me vuelvo a reventar
porque el alma también se rompe…
si no aprende a llorar.
Hay dolores tan profundos
que no caben en la piel
se transforman en silencio
y en rabia sin querer
Y si no salen en lágrimas
salen mal, salen peor
en palabras que lastiman…
o en golpes sin control.
Hoy lloro cuando hace falta
sin testigos, en soledad
cada lágrima que cae
me ayuda a liberar.
Es mi cuerpo desahogando
lo que no pude gritar
es mi alma respirando…
lo que no pudo soltar
Hoy… me permito llorar
sin vergüenza, sin ocultar
cada gota que va cayendo
me devuelve la paz.
No. No es debilidad…
es la forma de no estallar
porque un hombre que siente…
también sabe llorar.
Y si el mundo no entiende…
déjalo pasar…
que hay batallas muy dentro…
que se ganan llorando en soledad…