Muchas mujeres nacen con caderas amplias, un rasgo que viene marcado por la genética. Sin embargo, una cintura esbelta no es cuestión de azar, sino de constancia, cuidado y determinación diaria.
Detrás de una silueta definida hay hábitos sostenidos, esfuerzo silencioso y una voluntad firme. Reconocer una cintura delgada es reconocer también el compromiso que una mujer asume consigo misma, la disciplina que cultiva y la dedicación que mantiene incluso cuando nadie la observa.