Antes de asistir a un restaurante, un club, una reunión o una fiesta, acostúmbrate a preguntar si existe algún código de vestimenta. Es un detalle sencillo que puede evitarte momentos incómodos.
Y si llegas a un evento y descubres que nadie lleva corbata, quítatela sin pena. Lo más probable es que simplemente olvidaste preguntar cuál era la forma adecuada de vestir. Adaptarse a tiempo siempre es mejor que destacar por las razones equivocadas.