La ley de la naturaleza es más fuerte que la ley de tránsito.
Cuando tuve mi primera motocicleta, le pedí a mi hermano que manejara mientras yo iba de copiloto.
Llegamos a un semáforo en rojo. Nos detuvimos en primera fila y esperamos. Cuando por fin se puso en verde, mi hermano aceleró para cruzar la avenida.
En ese momento vi un auto que venía a toda velocidad, decidido a pasar aunque tuviera el alto.
Logramos cruzar… y el auto pasó muy rápido justo detrás de nosotros. Un segundo más, y no la contamos.
—¿Por qué arrancaste si viste que ese coche no iba a detenerse? —le reclamé.
—Porque ya teníamos el siga —respondió.
—Ahí está el error —le dije—. La ley de la física siempre es más fuerte que la ley de tránsito.
La lección es simple: tu seguridad es tu responsabilidad.
No des por hecho que los demás respetarán las reglas.
Las leyes humanas se pueden ignorar.
Las leyes de la naturaleza, no.
Letra de la canción:
Yeah, yeah…
Escucha…
La ley de la física es primero.
La ley de tránsito es segundo.
Luz verde, acelera,
pero la vida no espera.
Aunque tengas el paso,
no aceleres, mira para ambos lados.
No, no…
Luz verde no es escudo.
La física no perdona,
ni al valiente ni al rudo.
Vi el carro venir volado,
mi corazón acelerado.
Un segundo de diferencia,
y no estaría aquí contando.
No confíes en el camino,
confía en tu instinto fino.
Las reglas son de papel,
la calle es de metal y destino.
Luz verde, acelera,
pero mira bien afuera.
Más vale frenar a tiempo,
que rezar después de la guerra.
Yeah…
La ley de la física es primero.
La ley de tránsito es segundo.